“No tengo pareja y voy a vivir sola” La nueva Soledad Silveyra

Luego de seis meses de noviazgo con el arquitecto Miguel Garavaglia, la actriz decidió finalizar la relación. Eligió dejar la casa que compartía con sus dos hijos, y por primera vez en su vida se animó a crear su propio espacio. En Rio de Janeiro prepara su próximo trabajo.

Los últimos meses del año se presentaron de una manera diferente para Soledad Silveyra (45). Se separo de su última pareja, el arquitecto Miguel Garavaglia (52), volvió a trabajar con Claudio García Satur (59) en el ciclo Socios, luego de 25 años desde el éxito de Rolando Rivas, taxista, y por si fuera poco, cuatro proyectos importantes esperan que ella los protagonice. "Sería injusto que diga que es la primera vez que me ofrecen tantas cosas, pero sí es cierto que a diferencia de todo lo que luce en mi vida, esto no lo genero yo. Son propuestas que me salen sin que yo las busque. Eso es muy gratificante y al mismo tiempo me desorienta un poco, porque tengo que elegir y espero no equivocarme", comenta la actriz. Pero eso no es todo: pronto concretará su sueño de vivir sola, de tener su espacio propio. "Sé que me va a costar desprenderme de mis hijos, Facundo (26) y Baltasar (23), pero siento que es hora de ocuparme de mí." Mientras tanto, aceptó encarnar a la figura principal de la obra Pería, un suceso en Brasil y cuyo autor y director, Mauro Raisa, planea estrenar en Buenos Aires cerca del 15 de enero próximo, con Soledad en el personaje central. Por eso viajó a Río de Janeiro, donde pasó cuatro días entre ensayos y reuniones con su futuro director. Allí, habló sobre esta nueva etapa de su vida.

—¿Cómo definiría esta época de su vida?

—Este es un momento con el que estoy soñando desde hace mucho tiempo, es muy especial, porque me voy a mudar sola y eso significa desprenderme de mis hijos, desprenderme de una vida cotidiana con ellos, que ya lleva 26 años. Me va a costar muchísimo supongo. Pero también creo que es un momento histórico en el que corresponde que hagamos eso, son dos hombres y bueno, hay que separarse, cada cual necesita su propio espacio. Cada uno tiene que tener su casa, llevarla adelante. Yo ya lo probé, ahora les toca a ellos.

—¿Es la primera vez que va a vivir sola en toda su vida?

-Sí, porque yo vivía con mi familia y después tuve a los chicos. Así que voy a experimentar.

—¿Y cómo se imagina los días en soledad?

-A veces me los imagino brutal, otros no tanto. Me gusta estar sola, estar conmigo. Siento como una tranquilidad, me va bien. Yo siempre viví para los demás y en realidad creo que voy a ver si eso no era un pretexto para que la gente dijera: "Qué buena es Sólita". Veré cuánto soy de buena estando sola.

-¿Habrá llegado el momento de ser buena con usted misma?

—Sí, de eso se trata. Porque uno, cuando tiene la posibilidad de dar, de estar para los demás, pendiente de los horarios de todos, es común que se diga: "Qué mina bárbara, qué mina macanuda, qué solidaria". Y ahora no quiero tener más responsabilidades que las mías. Eso no quiere decir que no me voy a hacer más cargo de mis hijos. Eso será así hasta el día que me muera. Simplemente es que voy a ocuparme de mí.

-Recién se distanció de Miguel Garavaglia. ¿A qué atribuye usted sus idas y vueltas en el plano amoroso?

-A que vivo el aquí y ahora todo el tiempo y pretendo que al otro le pase lo mismo. Que se produzca un gran encuentro, quiero vivir todo con mucha intensidad. Que me lata el corazón, que la sangre me corra, que me ponga tímida, que no sepa qué decir y sentirme una idiota. Y eso pasa durante un tiempo en la pareja. Hay gente que lo puede mantener más que yo. Cuando siento que pasa algo diferente, ya no me sirve. Me siento de más y me retiro.

-¿Quizás por eso es que se separó varias veces?

-Sí, puede ser. Yo sé separarme cuando siento que no se produce ese encuentro, prefiero distanciarme de esa persona. No quiero decir con esto que no viva la angustia o el dolor de cualquier separación. No sé quién sufre menos, si una mujer que acepta todo como está aunque no pueda cambiar nada o yo.

-¿Qué le reprochan los hombres?

-Alguno más de una vez me dijo: "Vos no luchaste por mí". Y yo creo que por el amor no hay que luchar.

Que yo ame y que el otro no, no sirve. Hay gente que se lo banca, que no puede soportar la separación. Yo prefiero aguantar el duelo. A lo mejor sufro más que esa persona. Pero cuando me siento humillada, ya no me gusta. Cualquier actor sabe lo que es la humillación y ya es bastante cuando no te sale un papel. Entonces, en la vida necesito que la entrega en los afectos sea total.

—¿Ese fue el desgaste que sufrió con su última pareja, Miguel Garavaglia?

-Sí, con Miguel nos conocimos y la prensa nos sacó una foto antes de tiempo y bueno, fue una relación, un tipo encantador, pero nada más que eso. No se produjo ese encuentro del que hablaba antes, simplemente no se dio.

-¿Tiene ganas de volver a enamorarse?

-Sí, yo siempre tengo ganas. Me he enamorado de hombres tan diferentes que lo único que quiero es que haya pasión. Puede ser el Jorobado de Notre Dame o el Príncipe Azul. Yo no estoy buscando. Alguna vez lo hice, salía a la calle pensando que era mi día. Pero para mí la vida es una aventura todo el tiempo y eso es lo que agradezco. Ya vendrá solo. Mientras tanto, la pelea de la vida es bárbara, quizás ahora entiendo eso, ese sube y baja y puedo manejar mejor las situaciones.

-¿Cómo es cuando se enamora?

-Una pesada. Si me enamoro de alguien a mí me gusta estar todo el día con ese hombre. Quizás por eso se van (lo dice con humor).

-¿Cree aún en la convivencia?

-Sí, yo creo que puede funcionar. Cambiaron los códigos, pero cuando está todo bien es fantástico estar con alguien.

-Usted siempre generó su propios medios de vida ¿Le gustaría apoyarse en un hombre que no solo la amara sino que también tuviera dinero?

—Sí, obviamente me gustaría. No hay nada de lo que tengo que no me lo haya ganado con mi trabajo. Pero bueno, soy así, es algo que lo veo muy difícil. Tendría que encontrar una persona muy generosa. Si viene, bienvenido sea. Creo que un hombre que tenga dinero maneja otros códigos. Siento que las personas ricas son diferentes. Ni mejores ni peores, pero distintas.

-¿Qué lugar ocupa el sexo en esta etapa de su vida?

—En los últimos años ha sido un lugar creativo, maravilloso. Dos cuerpos que se unen me parece el mejor estado para las personas.

—¿Llega un momento en la vida en que ya no se busca el amor eterno?

—Nunca lo busqué, siempre dije que si tenía que separarme lo haría. Quizás tuvo que ver el hecho de cómo elaboré el divorcio de mis padres. Desde chiquita pensaba que si fracasaba no lo iba a tomar así. Nunca me creí el cuentito de hadas.

Caras 8.10.97 № 822