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“Nunca sali con hombre lindos”
Acaba de estrenar la obra Perla y en marzo será la nueva conductora de Utilísima. En cuanto al amor, confiesa que está sola "pero con algunos pretendientes" y que jamás se pondría de novia con un joven "porque mis hijos me matarían" Además, agrega que a ella nunca le importó demasiado el aspecto físico de los hombres. "Me atrae la distinción, no la belleza".
“La mayoría de las fotos en este momento las tiene mi amiga en Punta del Este. Pero además, no sé si te las daría porque en casi todas estoy en topless", contesta con una sonrisa Soledad Silveyra cuando le pedimos alguna imagen de su reciente viaje a la Polinesia. "Estuvimos diez días en Bora Bora, que es un lugar paradisíaco. Dormíamos en unos bungalows sobre el agua, entonces -se entusiasma con el relato- podíamos estar desayunando y mirando el mar a nuestros pies. Teníamos una mesa de cristal en el living con una tapa que si la corríamos le podíamos tirar miguitas de pan a los pececitos...", y continúa contando su experiencia en las islas de Oceanía, donde hizo snorkel, descubrió corales "increíbles" y se arrepintió de no haber ido con una compañía masculina. "La Polinesia es un lugar para ir con un hombre, no con una amiga. Es demasiado romántico". De regreso, se dispone a arrancar un año agitado. O debería decirse: otro año agitado. Solita siempre tiene mucho que hacer. Escuchándola comentar sus proyectos y actividades, cualquiera puede imaginarse su agenda como un manojo de hojas escritas hasta en los márgenes. El 9 de febrero estrenó la obra Perla en la avenida Corrientes, de la que no se perdió ni uno de los ensayos nocturnos que dirigió el brasileño Mauro Rasi. El 16 de marzo comenzará a conducir Utilísima y, mientras tanto, invierte buena parte de sus días en coleccionar artículos sobre cocina, moda y otros rubros "femeninos" para estar a la altura de esta nueva propuesta. Además de estos dos trabajos que la mantendrán ocupada durante el resto del año, "si todo sale bien", tiene ganas de estudiar inglés y de mudarse. Quizá por la variedad de compromisos que enfrenta a diario, Solita no tuvo otra alternativa que aprender, finalmente, a organizarse.
-Siempre intepretaste muy bien el papel de distraída, como era Margarita, tu personaje en Socios. Das la impresión de serlo también en la vida real.
-Sí, yo siempre fui tipo el personaje de Socios. Lo que pasa es que, últimamente, he aprendido mucho de la mujer norteamericana, de cómo ella se organiza y me está dando muy buenos resultados. Gano tiempo y todo me sale mejor. No me encuentro con tantas sorpresas...
-También debes perder menos las cosas...
-Mucho menos. Yo soy una mujer que ha perdido todos sus anillos, ya no tengo ninguno (y muestra sus despojadas manos). Por supuesto que también perdí docenas de paraguas, bolsos, carteras, llaves, los celulares... cada vez que llamo a Movicom, me contestan: "No me diga nada, perdió el teléfono". He extraviado muchas cosas, y ya no quiero perder más.
-¿En qué momento aprendiste de la mujer norteamericana?
-En los meses que estuve en Los Angeles filmando la película La noche del coyote, con Cecilia (Dopazo) y Fernán (Miras). Me maté de la risa durante todo el rodaje porque no sé nada de inglés, ni una palabra.
-¿Y cómo te las arreglaste?
-Por fonética. Me estudié todo el libro de memoria por fonética. No podía improvisar ni una frasecita, nada. Pero me divertí muchísimo. La noche del coyote (todavía no se estrenó) es la película que filmó en el desierto californiano de Mojave, a continuación de Despabílate, amor, en la que interpretó a una mujer que dedicó la mayor parte de su existencia a su familia. Esposa de Juan Leyrado (de vocación: optimista), su personaje se siente como nueva cuando un ex novio de la adolescencia (representado por Darío Grandinetti) reaparece en su vida.
-¿Qué crees que tu personaje en Despabílate... hubiera querido ser?
-No sé... Yo pienso que lo que necesitaba ella era tener un lugar propio, su universo, porque vivía la vida de los demás. Y creo que eso es un poco lo que les pasa a las mujeres de esa edad. Llega un momento en el que se dan cuenta de que han puesto todas sus energías en sus seres queridos, y después los hijos se independizan y el marido se va con los amigos, en el mejor de los casos... (suelta una carcajada). Entonces se quedan solas y vacías porque dejaron de nutrir su interior y su intelecto.
-Eso es algo que, seguramente, no te va a pasar a vos, ¿no?
-No, porque siempre fui muy independiente. Es algo que tuve que aceptar desde chiquita, por una cuestión de fuerza mayor. Por ejemplo, ganarme el mango. Pero también te trae sus problemas ser autoabastecida...
-En esta época tu prematura independencia sería mucho más común...
-Sí, claro, ahora está más institucionalizada.
-Y justo empezás a conducir un programa como Utilísima que responde al modelo conservador de la típica ama de casa. ¿No es contradictorio?
-No me considero la típica ama de casa que ve Utilísima, pero creo que Sandler (el productor del ciclo) me lo propuso, justamente, porque pretende darle cierto cambio al programa. La diferencia tendrá que ver con mi accionar, que no va a pasar sólo por enseñarles una receta de cocina, sino también por recomendarles un libro o tirarles frases. Es decir, por compartir con la audiencia el material que a mí me sirvió en la vida.
-¿Ya te habían propuesto conducir este ciclo antes?
-No, y al principio me pareció... loco. Después estuve reflexionando y le empecé a preguntar a la gente que me cruzaba por la calle: "¿Usted me ve conduciendo Utilísima?". La mayoría me contestó que sí, que lo iba a hacer bien. Qué sé yo... es una experiencia nueva que además me permite descansar un poco.
-¿Descansar?
-Sí, Suar me había ofrecido estar en una de sus tiras y, como yo recién terminaba Socios, pensé que volverme a meter en un canal a grabar doce horas diarias iba a ser muy estresante (Utilísima se graba sólo algunos días). También dudé al principio porque tenía la esperanza de continuar con Socios; la pasé muy bien con Omar Romay y con todo su equipo. Me hubiera encantado seguir con ellos porque estaba muy cómoda, pero el canal no quiso renovar el contrato.
-En definitiva, te sentís apta para conducir esa clase de programa...
-Creo que soy una mujer que sabe preguntar, muy preguntona por naturaleza. Aparte soy una artista que cuando da un reportaje se dirige mucho a la cámara porque no le tengo miedo a la lente. Y en este caso estoy contenida por un producto clásico y muy probado.
De amor y de sombras
En su departamento de dos pisos en pleno corazón del barrio de Congreso, Soledad recibe un llamado y arregla unas fotos en exteriores con una periodista de un diario. Nada le resulta inconveniente y accede a todas las sugerencias que le proponen: fotos en la puerta del teatro donde estrenará Perla (el Metropolitan I), subiendo a un taxi (símbolo de sus inicios en Rolando Rivas), haciendo gimnasia y paseando a su simpática perra Sylvia (la cocker que le regalaron cuando estrenó la obra homónima, que le hizo perder buena parte de sus ahorros). "Mis hijos me dicen que la perra es igual a mí, que se sienta en la cama como yo y que tiene el mismo humor...", comenta de su compañía canina, que lloró durante una hora entera cuando la actriz regresó de sus vacaciones. Observando el modo en el que todo está acomodado en su cálido living de piso de parquet y techos altos, es fácil deducir que ese ambiente es el más importante de la casa y que oficia de "centro de operaciones". Las paredes están cubiertas por vitrinas con los premios que cosechó a lo largo de su carrera y por más de una docena de cuadros de grandes autores argentinos (Spilimbergo, Oscar Mará, Castagnino, Renata Schussheim). "Me encanta la pintura y tengo muy buena obra. Siempre que puedo compro algún cuadro".
-Este ambiente parece haber sido decorado con mucho cariño y atención...
-Sí, tengo una idea de mudarme, pero ninguno de los lugares que veo me atraen tanto como éste. Mi intención era vivir cerca de Palermo, para poder andar en bicicleta y correr, o volver a San Isidro, e ir preparándome para el futuro. Para cuando me visiten mis nietos... Quisiera tener una casa en la que los fines de semana se pueda juntar toda la familia.
-Y el resto de la semana, ¿te ves conviviendo con una pareja o tu relación ideal es "cama afuera"?
-No soy alguien que tenga problemas en volver a convivir, creo que los pingos se ven en la cancha, y ésa es la cotidianeidad. Así que si mañana me enamoro de un hombre desearía vivir con él. Estando enamorada quiero quedarme todo el día con esa persona. Tal vez por eso no sepa ser amante, por ejemplo, ni se me pasa por la cabeza... Toco madera (y se toca la cabeza). La clandestinidad en el amor no me va.
-¿Y el sexo sin amor?
-No tengo nada en contra de él, pero no practico el sexo sin amor. A mí me gusta ser conquistada.
-¿Y cómo se te conquista?
-Con una buena charla. Todos los hombres con los que estuve fueron inteligentes. Nunca salí con hombres lindos. Esa es una de las cosas que me pregunto: ¿por qué jamás me he enamorado de seres brutalmente buen mozos? Será por qué no me dan bola... Pero igualmente yo no miro mucho el aspecto físico, sí me atraen la distinción, el porte, la elegancia, pero no necesariamente la belleza.
-Si tuvieras que elegir a un actor que te parezca, físicamente, espectacular...
-Richard Gere y Nick Nolte me matan. Pero tengo la impresión de que a esta altura ya no los voy a conocer (y vuelve a mostrar su sonrisa más fre-cuente, la que hace con la boca y con los ojos).
-Ahora jugate y nombra un buen mozo argentino.
-El que más me gusta es Rodolfo Beban. Tiene mucha facha y esa forma tan masculina de hacer todo. Yo he trabajado con él y tenes que verlo entrar en el teatro y poner las luces, comandar la escena... Del mundo del espectáculo él es el que más me atrae, pero somos amigos.
-¿Alguna vez se lo dijiste?
-Sí, claro, muchas veces. Cada vez que lo veo se lo digo. -¿Y cuál es su reacción? -Y... se ríe. Pero estamos hablando de belleza, no de deseo oculto.
-Claro... del deseo podemos hablar otro día...
-...(sólo se sonríe).
-¿Sos una mujer de tomar la iniciativa en el amor?
-Creo en las estrategias, pero no en eso de luchar por un amor. Hay gente que piensa que si una mujer está enamorada tiene que pelear por eso y yo no lo comparto. El amor es una relación de a dos: si vos no me amas, yo no te puedo obligar a amarme. Se trata de un encuentro que si no se produce ya no me interesa. Puedo trabajar por el amor de un hombre, pero siempre y cuando sienta que a él le pasa lo mismo.
-Como la canción: "A mí me pasa lo mismo que a usted...".
-Claro, no tomaría la iniciativa porque no me divierte, es como que así pierde encanto. Además, no lo necesito, porque si alguien me gusta se me nota. (Se detiene a pensar unos instantes.) Nunca me sirve luchar por el cariño de alguien.
-¿Alguna vez alguien "peleó" por vos y terminaste queriéndolo?
-Sí, debo reconocer que me ha pasado.
-Es decir, ¿tuviste una relación con un hombre que, de alguna manera, te demostró que luchar sirve?
-Pero yo no soy así. Bueno... hay momentos en los que puedo ir al pie del otro y el otro venir al mío. Pero la relación tiene que ser pareja, si no, no sería feliz.
-¿Te separaste de Hernán Lombardi porque te diste cuenta de que la relación ya no era tan pareja?
-Mi separación de Hernán fue bastante madurada, no pasó de golpe. Pienso que a partir de que uno entiende que deja de ser feliz, tiene que cortarla. Yo creo en "el aquí y ahora". No puedo mantener una relación con un hombre cuando siento que dejó de ser sincera.
-¿Qué querés decir?
-Que nos unía sólo el cariño que nos teníamos mutuamente. No era alguien con quien pudiera sentirme cómoda o contenida... que si yo decidía dejar de trabajar, por ejemplo, él me iba a ayudar. Lo único que se llevó de acá fueron sus libros, por lo que la pérdida no fue otra que la de nuestro amor. Además de eso no había otra cosa.
-¿Y ahora...?
-En este momento, gracias a Dios y a la Virgen, tengo algunos pretendientes.
-¿Qué pasó con Miguel, el bancario?
-Ya fue.
-¿Saldrías con un hombre mucho más joven?
-No sé, lo veo difícil. A no ser que sea muy inteligente...
-¿Siempre saliste con gente de tu generación?
-Sí, de mi edad o mayores. Mis hijos (los veinteañeros Facundo y Baltasar) me matan si tengo un novio joven.
-¿Lo decís por los rumores que señalan que salís con Pablo Rago?
-Eso me causa gracia. Es un invento... Aparte la tengo a María Carámbula vigilándolo todas las noches.
-¿Y te ves saliendo otra vez con un actor?
-Lo que pasa es que ya los conozco a todos. La única relación que tuve con un colega fue con Miguel Angel Sola y, a partir de ahí, me hice amiga de la mayoría de los actores de mi generación.
-¿Te consideras una buena amiga?
-Sí, creo que soy una buena mina. Y extremadamente sincera. Esa característica me hizo meter la pata un montón de veces. Ahora aprendí a manejarlo un poco, porque no todo el mundo quiere que le digan la verdad.
-¿Y a vos te molestan las críticas?
-Para nada, es más, yo funciono gracias a la crítica. Me gusta que la gente que me conoce me marque errores. El halago no va conmigo.
María Silvana Méndez
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