Al final, no estaban tan desnudos

Aunque la promoción de la obra se centró en las relaciones sexuales de los personajes, los actores están la mayor parte del tiempo cubiertos por mantas y ropa. Y cada vez que hacen el amor, baja la luz.

Además de su novio, el asistente de dirección Mariano Franco, la compañía de Soledad Silveyra en esta ciudad son sus dos sobrinitos -hijos de su medio hermano Maxi- con quienes disfruta de la chacra que alquiló en Sierra de los Padres. Pero el lunes a la noche los chicos se quedaron afuera del estreno de El cuarto azul, la obra de Arthur Schnitzler, donde Solita y Osvaldo Laport se desnudan totalmente.Pocos famosos estuvieron en el estreno del teatro Neptuno. Osvaldo Santoro y Luciano Castro -compañeros de los protagonistas en Campeones- fueron con esposa y novia. Lo mismo hizo Cecilia Caramelito Carrizo con su novio, instalados aquí para presentar el musical Caramelito y vos.Antes de que comenzara la obra, una voz en off anunció que estaba prohibido sacar fotos y amenazó con problemas legales y civiles a quien rompiera esa regla. La sala se oscureció y aparecieron en escena tres paredes azules con dos puertas en el fondo. De allí salieron Silveyra y Laport, caracterizados como la prostituta y el taxista, al menos eso fue lo que se leyó en letras proyectadas desde el fondo.La obra -cuyo título original es La ronda- muestra a diez personajes de distintas clases sociales (cinco mujeres, cinco hombres) que tienen sexo en cadena. El último de ellos, el aristócrata, termina con la primera, la prostituta. Así pasan la niñera francesa, el estudiante, la mujer casada, el político, la modelo, el escritor y la actriz. Soledad Silveyra y Osvaldo Laport les ponen el cuerpo a todos ellos. Pero sólo en uno de los cuadros -el del escritor y la modelo- los actores se sacan toda la ropa. Y en ese momento, justamente, es cuando la luz tiene menos intensidad. En los demás, hacen el amor vestidos (la sala completamente a oscuras) mientras suena un ruido electrónico que finaliza con un estampido similar al descorche de una botella. Proyectado en una pared se lee el tiempo que dura el acto sexual: desde cero minuto hasta una hora y media.La famosa escena de los desnudos (así está promocionada la obra desde los afiches) no dura más de un minuto. Ambos están sin ropa acostados bajo una manta y Laport se levanta y camina, de perfil, cuatro pasos. Se para detrás de una mesa que le cubre la zona genital. Silveyra también se para, pero envuelta en la manta. De espaldas al público, lo mira a él, le pide que la abrace y deja caer la manta. El se acerca, la agarra y la besa. Se ubican de perfil, apretados, vuelven a dar la espalda y entonces él le pone la bombacha y se tira en la cama. Ahí es donde Solita se da vuelta y muestra, de frente, los pechos. Pero enseguida hace mutis por el foro y Laport se pone el pantalón.Después de la función, los actores siguieron su camino por separado. Salió bárbaro -le dijo Silveyra a Clarín-, pero quedo agotada. Lo único que quiero es estar todo el día sin maquillaje.

FERNANDA IGLESIAS. Mar del Plata. Enviada especial.

05.01.2000

http://www.clarin.com/diario/2000/01/05/c-00701d.htm