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Soledad Silveyra: Ladrona de emociones
Cuarenta años de trayectoria
A los 12 años comenzó a trabajar para sostener a su familia. La necesidad marcó su vida y se prepara calma para su vejez.
Cuando la cámara se enciende su personalidad cambia y comienza a actuar. Ya no es Lía Soledad Silveyra Urien la que corresponde a sus gestos. Pero no ocurre lo mismo con su expresiva y melancólica mirada, enmarcada en sus ojos achinados que parecen cerrarse por completo cuando sonríe.
Al año y medio de vida su padre, un jugador de rugby que murió de cáncer terminal cuando ella tenía 16, la abandonó. Su familia compuesta por su madre, adicta a las pastillas y el alcohol que terminaría en el suicidio 17 años después, su hermano Máximo y su abuela.
A pesar de la conflictiva realidad en su niñez y adolescencia ¿Qué recuerda con alegría?
- Los momentos felices de mi infancia se reflejan en mi abuelo, que es la única figura masculina que tuve. El Tata me enseñó lo que es ser una persona digna. Así como también mi abuela que es al ser que le debo estar en pié, fue la que me cuidó, me crió y protegió como nadie.-
Como era compañera de escuela del hijo de uno de los Cinco Grandes del Buen Humo, Zelmar Gueñol, él iba seguido a su casa. Con 12 años la vio representar Antígona frente a un espejo y le propuso trabajar como actriz. Según cuenta la necesidad la decidió a empezar en esa profesión.
¿Era consciente de la responsabilidad de mantener económicamente a su familia siendo tan joven?
-Salí a trabajar porque no había un mango en mi casa, si no hubiera sido un caso de fuerza mayor mi familia no me lo hubiera permitido- aclara Solita- Estar trabajando hizo que tuviera que dejar de estudiar porque las faltas no me daban. Llegué a Telefé (en ese momento Canal 11) me tomaron una prueba y en lo único que quería era la plata para llevar a casa. No se me pasaba por la cabeza ser actriz. Yo decía que iba a ser monja. –
Entonces puede decirse que eligió la mejor opción...
-No lo sé todavía (risas)
En esa etapa carecía de una formación profesional ¿Cree favorable un aprendizaje sensitivo como el que tuvo?
-No, es fundamental la formación. Al contrario, el no haber vivido la experiencia del conservatorio lo sufro mucho es algo que me duele aún hoy- se lamenta - Me hubiera encantado poder haberlo echo como muchos de mis compañeros actores. Estudié actuación de grande. Tuve la mala suerte de formarme sola pero no se lo deseo a ninguna joven ya que considero importante el aprendizaje académico.-
¿Esa circunstancia hizo que adquiera vicios en la actuación por no haberlos ajustado antes?
-No, no creo que haya nada que en esta vida sea incorregible excepto la muerte o alguna enfermedad. Siempre se pueden cambiar las cosas que creemos que están mal.
Durante la última dictadura militar nuevamente la realidad forzó el camino como artista a través de su prohibición.
"Sabor a miel" fue la primera obra que le abrió las puertas a su consagración como actriz de teatro. En la actualidad Silveyra tiene la posibilidad de elegir.
Luego de dos años consecutivos en tira diaria (El Deseo y Amor en Custodia) ¿Volverá a las tablas?
-Todavía no encontré obra, estoy leyendo mucho, la idea es hacer teatro a más tardar en abril.
¿Prefiere algún género en especial?
-Generalmente busco interpretar un buen material no me pasa si drama o comedia, ni siquiera por un personaje. Tratar de encontrar una obra, como Visitando a Mister Green ( producida por su hijo Baltazar Jaramillo) a mi entender la mejor obra del año pasado.
¿Siente que el público necesita un mensaje esperanzador?
-Sí, quisiera a través de la presentación transmitir bonomía, sentido del otro, de solidaridad, responsabilidad. Valores que le hacen falta a la sociedad actual. Creo que en este momento a la gente hay que darle alegría y cosas positivas.
Mientras su inseparable asistente Juano prende su segundo cigarrillo consecutivo ella le reprocha " ¿Otro más? te va a hacer mal" es que ex Pobre Diabla desde el 11 de agosto del 2005 dejó de ser una fumadora activa y no volvió a reincidir ¿Siempre es así de determinante?
-Lo que puedo decir es que no tenía ganas de fracasar en esa
(realiza una pausa) o tal vez no tenía ganas de fumar y fue una excusa (esboza una sonrisa). Antes no tenía voluntad hasta que decidí ponerla en ejercicio. Me dio una gran alegría poder hacerlo. Reemplacé y contuve la ansiedad con mucha agua mineral.
A pesar de la exigente rutina de trabajo con jornadas de más de diez horas el balance laboral del 2005 es positivo.
¿Cómo vive el éxito?
-Con la novela Amor en Custodia estoy muy contenta, el éxito nos acompañó durante todo el año pero eso no es todo en la vida. Durante mi trayectoria he aprendido a vivirlo con mucha tranquilidad. No me creo nada más de lo que era antes de hacer este programa. Estoy convencida que si hay un ejercicio fundamental para los actores es la humildad.
¿Cómo la ejercita?
-Uno evidentemente ve lo que pasa con la gente que se marea o que se la cree. Hay muchas personas creídas que siguen siendo primeras desde hace 30 años, esta cosa del divismo a mí me parece absurdo. No me pasa por el estrellato, me considero una laburante.
¿A los actores no les gusta el elogio constante?
-En mi caso al contrario, no necesito que me alaben permanentemente si te queres llevar bien conmigo mejor utilizar el sentido crítico- afirma - Lo único que me conmueve es el cariño de la gente en la calle. Saber que les caigo bien me causa felicidad pero llego a mi casa y me despojo de todo.
Piensa que existe una visión equivocada de los artistas
-Sí, no tengo brillantes ni auto importado. Soy como la mayoría de las actrices argentinas que pareciéramos tener una imagen volcada a lo inalcanzable y no es así. Lo que me preocupa es trabajar y tengo el ego muy bajo.
La actriz Sabina Olmos se tiró de un balcón a los 90 años por su depresión tras no ser convocada por el medio ni recordada por el público. A pesar de ser una actriz de perfil popular ¿Le teme al olvido?
-Creo que uno es gestor de su realidad. Es muy duro para los actores pasar de tener fama y reconocimiento a de golpe no tener nada. Lo que le pasó a Sabina es muy triste. En ese sentido empecé a trabajar sobre mi vejez.
¿De qué manera?
-Tener en claro que las cosas se modifican y que deseo aprender a vivir con la mayor dignidad posible los años que me quedan.
Su rebelde ternura supo captar la atención de hombres sin noche y pobres diablas. Por su temple Solita es una campeona de la vida que a pesar de tener moretones imborrables en el alma sigue adelante así en la villa como en el cielo.
Autor: Pamela Fadiga
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