Soledad Silveyra: "Mis disculpas a la gente"

Entre otros motivos, no le gustó que su personaje en "La ley del amor" perdiera a su gran amor y le encontraran pareja casi de inmediato. Es la primera vez, en 43 años de carrera, que planta bandera. Tiene contrato hasta setiembre en Telefé. Aquí, plantea su futuro.

Antes que nada, mis disculpas a la gente, que son lo que más me importa... a mis compañeros...", respira hondo Soledad Silveyra; esconde pudorosamente las emociones y sigue, con el tono medido de quien tiene meditada cada palabra para defender sin ofender. Hay más dolor que beligerancia. Y está claro que, en su caso, la convicción no necesita del enojo. "Una, antes que actriz, es persona -dice-, y esa persona es la que hace a la actriz. Si esa persona se siente ofendida, o no deseada, no querida, no respetada, no tiene sentido que esté. Y yo tengo que respetar mi persona, porque mi persona es la que vengo trabajando durante todos estos años, más allá de la actriz."

Hoy Silveyra graba sus últimas escenas en La ley del amor (Telefé, a las 15.30), la telenovela que protagoniza desde el 18 de diciembre. Es la primera vez, en sus 43 años de carrera -con títulos que van desde Rolando Rivas, taxista hasta Campeones-, que planta bandera antes de lo previsto. Las desavenencias con el productor de la tira, Enrique Estevanez, se le volvieron, dice, insostenibles.

¿Cómo empezó todo, Solita?

Los problemas empezaron desde los sucesivos cambios de autores. Y yo iba sintiendo que el personaje se desdibujaba, que empezó siendo jueza y ahora ya no sé ni lo que es. Luego, me angustié mucho cuando Quique (Estevanez) lo sacó a Raúl Taibo, aunque de eso prefiero no hablar porque compromete a la intimidad del trabajo de otra persona. Y salté, pero para defender la coherencia de mi personaje, porque de alguna manera siento que estoy defendiendo lo que sienten las mujeres en relación a Renata. De golpe se me va Ignacio (Taibo), me ponen dos tipos... Digo: soy una mujer grande, traten de cuidarme. No es una señora que de golpe va a salir a buscar novio; acaba de perder al amor de su vida...

¿Y te quejaste por eso?

Bueno, es "la novela de Quique", yo no soy quién para meterme, simplemente una de sus protagonistas. Pero a él le molesta que una emita opinión, y llegó un momento en que la situación se hizo muy tensa y desgraciadamente no nos pudimos poner de acuerdo. ¿Sabés qué pasa? No me gusta estar en los lugares donde siento que... es como un marido, ¿no?, te hace, te hace, te hace para que al final le digas ¡me separo!

¿Cómo queda la relación contractual?

Yo soy empleada de Telefé, pero el producto está tercerizado, bajo la responsabilidad de Estevanez. Es decir: quien lo hace es la productora. Cuando planteé mi alejamiento la primera vez, hace más de un mes, en el canal me dijeron que si yo me iba la novela se levantaba, y yo no podía cargar con semejante responsabilidad. Pero el panorama cambió y le agradezco profundamente a Telefé esta actitud de ahora, porque si bien no me recibieron todavía, me mandaron decir por la producción que lamentan muchísimo este episodio, que no están enojados, pero que no quieren hacerme trabajar bajo presión. Y pude irme, aunque el contrato vence en septiembre.

¿Y el contrato con el televidente?

Habrá mucha gente que vivirá esto como un abandono de mi parte. A esa gente le pido que entiendan que seguir sería una estafa, porque yo estaría intentando darles algo que no sale de mí; esa cosa que hace que la gente se comunique conmigo, que es la ternura, o la gracia, cuando una se siente tan invadida, la pierde.

Pero con tu trayectoria, ¿el pacto con el espectador no pasa por ofrecer un producto bueno?

A La ley del amor le deseo lo mejor, y ojalá llegue a los 20 puntos de rating. Yo he llegado a un momento de mi vida donde mi ego está bien colocado. Y me siento dignificada con esta actitud. Me parece que también es una manera de decirle a la gente "no nos dejemos tocar la cola". Pero jamás podría hablar mal de la novela. Y tampoco siento odio por Estevanez. Lo único que espero es que este episodio no me prive de estar presente en el nacimiento del hijo de Sebastián (Estevanez, quien comparte elenco con Solita), que no se mezclen las cosas, porque de verdad a Sebas lo quiero mucho. Ojalá las peleas queden acá, en esta generación de Quique y mía, que evidentemente no supimos resolver las cosas. Quizá lo hinché mucho, quizá no me quería, quizá me heredó como empleada del canal...

Aunque le fue muy bien, como productor, con vos y Osvaldo Laport en el exitazo de "Amor en custodia"...

Sí, pero siempre se necesita una trama. La base de una buena novela es una buena trama, es la protagonista absoluta, después tendrás mejores o peores actores para llevarla adelante. Por eso me da una enorme alegría la repercusión que tiene la telenovela de Marcos Carnevale, Mujeres de nadie (Canal 13, a las 14.30), porque evidentemente las mujeres que ven novela, que tienen nuestra edad, se sienten identificadas. Me encanta lo que les está pasando a las chicas (habla de Susú Pecoraro, María Leal, Claribel Medina, Ana María Picchio) porque siento que le hace bien a la mujer. En el teleteatro se puede hacer un servicio, tratar desde la mujer golpeada hasta la Justicia, el amor... Y en ese sentido, en este género creo que tenemos más cosas que decir los viejos que los jóvenes. El amor de los jóvenes es tan volátil...

En cuanto a la telenovela como género, ¿creés que está perdiendo terreno respecto del reality?

Son de Fierro (Canal 13, a las 21.30) demuestra que no es así, aunque no tuvimos la suerte que debíamos haber tenido con El capo (la telenovela de Telefé, que el canal levantó la semana pasada). Yo creo que tenemos ficciones extraordinarias de verdad, que se están vendiendo por todo el mundo. Los argentinos nos creemos que Gran hermano y "Bailando por un sueño" son algo que nos está pasando a nosotros, y en realidad son formatos que están pasando en todo el planeta. Sí es un año crítico para los actores en cuanto a las fuentes de trabajo. Pero la vamos a sacar adelante, como lo hicimos tantas veces.

¿Sentís que esta decisión te puede afectar en tu futuro profesional?

Lo que tenemos que tener claro es que la vida siempre nos da una revancha a los actores. Eso es lo maravilloso: que la China (Zorrilla) haya hecho una pellícula como protagonista a los 83 años, en España (Elsa & Fred). Que (Roberto) Carnaghi sea reconocido hoy... hay muchos ejemplos. Y a los que fuimos reconocidos a los 20, también siempre nos esperan sorpresas. Mientras uno no está aferrado al éxito y a esa necesidad de estar saliendo permanentemente en los medios, me parece que va más o menos bien.

¿Te gustaría hacer otra telenovela el año próximo?

Yo, si me invento un proyecto, pongo tres gavilanes adelante, y la vieja atrás. Encabezando, porque de esa manera ganás más plata, claro. Pero con tres pibes adelante, y hacer de madre o algo así. Yo no quiero protagonismo total y absoluto: estar 12 horas grabando todos los días es terrible. ¿Para qué? ¿Para darles más laburo a los iluminadores, pobres, cuidándome la arruga izquierda, la arruga derecha? Ellos se desesperan para que salgas bien, y yo los amo más que a nadie... porque esto es así: Primero la luz, después existo. Y si protagonizo, tengo que estar bien, y venir a las 7 y media de la mañana todos los días. Yo respeto el laburo. Tengo una ideología que no he perdido, a veces cometo macanas con esa ideología, pero me siento coherente, y sé que lo que no puedo perder es mi coherencia.

¿Te ves detrás de las cámaras?

Quisiera poder dirigir, para no echarle la culpa a nadie de las cosas. En teatro, sé que lo puedo hacer, lo hice. En televisión, no es fácil producir, pero me gustaría algo en lo que pudiera tener una mirada del todo. Estos 43 años de laburo me han dado una experiencia que me parecería una lástima no usar. Y de verdad que ya no me interesa tanto la cámara. Quizá, como productora, digo como Quique: "Solita, no".

En lo personal, en lo íntimo, ¿qué huella te deja este decir "basta"?

Mirá, mi madre hoy tendría 76 años, pero a veces pienso que ya tendría 200 años porque me da la sensación de que hace muchísimo que la perdí, que soy una huérfana de toda la vida. Uno aprende a hacerse desde la orfandad. Y la orfandad está buena pero también tiene sus problemas, o sus patologías que, más o menos, aprendés a manejar con los años. Pero siempre que te sentís abandonada, o por lo menos así es en mi caso, pataleás. Acá lo que hice fue patalear. Pero así soy. Yo me retiro antes que entrar a ningún lado a los codazos. Y no sé si está bueno. Una retirada es siempre una retirada, por más que algunos le den un valor y otros, otros

Adriana Bruno

13 JUL 2007

abruno@clarin.com