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Vidas Robadas
“Buscar justicia te salva”
Soledad Silveyra se reunió con dos especialistas de “no a la trata de personas” y se comprometió con la lucha. Dice que el rating de la novela no está tan mal y que resistieron el estreno de Tinelli con 12.9 puntos; pero, sostiene, la gente tiene derecho a divertirse después de 12 horas de trabajo.
En una casa en la localidad de Florida hay tres mujeres reunidas por una misma preocupación: la trata de personas. Una de ellas es Soledad Silveyra, quien en la telenovela Vidas robadas encarna a Rosario, que busca a su hija. Ella fue secuestrada y obligada a prostituirse. La segunda se llama Monique Thiteux-Altschul, directora ejecutiva de la fundación Mujeres en Igualdad, una ONG dedicada a la lucha por los derechos femeninos. La tercera, Viviana Caminos, tiene el mismo cargo en la Asociación Civil Generar y es co-cordinadora de la Red Nacional de Alto al Tráfico y la Trata, entidad que preside la hermana Martha Pelloni.
“La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dice que hay 12 millones de personas que sufren trata, no todas con destino sexual”, comienza la charla la actriz. “Estamos hablando de un segundo o tercer delito a nivel mundial”, le confirma Caminos.
—¿Hay un retrato fiel de la problemática en la novela?
SILVEYRA: Me da vergüenza hablar del programa. Pero creo que sirve para concientizar.
CAMINOS: La gente conoce el tema a partir de Vidas...
La actriz interrumpe para hablar sobre los prostíbulos: “No tengo una visión mala de esos lugares. Claro que si la mujer está de acuerdo con permanecer ahí. Aunque eso es muy difícil de definir. Esto es lo que quisiera entender”.
C: Hay un libro que se llama Ir de putas, que cuenta la historia de un psicoanalista que indaga en el tema de la prostitución y se preocupa cuando sus pacientes les pagan más a las chicas que a él. A uno de ellos le pregunta la razón por la que va al prostíbulo y éste le responde: “Porque pago”. Es decir, hay una relación de poder en esos lugares, como si el cuerpo del otro fuera una cosa.
THITEUX-ALTSCHUL: Aparte, en el prostíbulo, como dice Eva Giberti, los hombres no pasan vergüenza porque pueden pedir cualquier cosa, e incluso pueden no tener una buena performance. Ahí todo vale.
—En el programa se muestra la complicidad de la Policía, jueces y fiscales con las redes de prostitución. ¿Ocurre lo mismo en la realidad?
T-A: Claro. Por ejemplo, un juez de la Patagonia nos contó que en vez de recurrir a los policías varones, pidió que el allanamiento en un cabaret lo hiciera la Comisaría de la Mujer. Así pudieron hallar a las víctimas.
—¿Hay funcionarios públicos implicados también?
C: No quiero generalizar. Hay algunos lugares en los que sí.
T-A: Tampoco todas las fuerzas policiales son lo mismo. Un muy buen aliado en casi todos lados es Gendarmería y Prefectura, que nos ayudan mucho.
—En “Vidas...” la lucha la lleva la madre, mientras que el padre (Patricio Contreras) queda en un segundo plano. ¿Por qué este tipo de causas son protagonizadas por mujeres?
C: En la época en que comenzaban las marchas de los piqueteros, a las que veías al frente eran a las mujeres peleando por el trabajo de sus esposos.
T-A: En medio de todo esto, los hombres no saben muy bien cuál es su rol, han quedado deprimidos y muchos, adictos a las drogas.
C: El hombre tiene la impronta de que tiene que cuidar y mantener la seguridad de la casa. Cuando no puede hacerlo, algo sucede en su persona.
—¿En la realidad hay héroes como Bautista, el personaje que interpreta Facundo Arana?
T-A: Hay pocos. En las provincias aparecen, pero, en general, se engolosinan con el rol y lo primero que hacen es ir a la prensa, en vez de denunciar. Así, se pierden los casos. No actúan coherentemente.
—Soledad, ¿qué te pasó cuando te propusieron encarnar a Rosario?
—Ya conocía el tema de Marita Verón (N. de la R.: la joven desaparecida en 2002, en quien se basa el personaje de la hija de Silveyra en la ficción). Soy una mujer preocupada por el género. Me iba a ir al 13, pero, entonces, Claudio Villarruel y Bernarda Llorente (director y subdirectora de contenidos de Telefe) me plantearon este tema.
—¿A partir de ahí empezaste a indagar en la trata de personas?
S: Conocía las distintas organizaciones, pero lo que necesitaba era la “musa inspiradora”, que fue Susana Trimarco (N. de la R.: la madre de Marita Verón). Igual, mi personaje es mucho más débil que ella, porque esta mujer tardó seis años en endurecerse. Cuando hay dolores tan profundos y pérdidas tan grandes, el hecho de militar y buscar justicia te salva.
—¿Rosario, como Susana, recorrerá cabarets para intentar encontrar a su hija?
—Se supone que sí. Obviamente, no quiero que caiga en una cosa especulativa. A lo mejor se desilusionan un poco; no es que va a aparecer una femme fatale. Le va a costar aprender a usar tacos altos y una pollera ajustada.
—¿Te asesoraste sobre cómo hacer un recorrida por esos lugares sin ser sospechada?
—Sí, le pregunté mucho a Susana. Otra cosa que me contó es algo que ella hacía con su marido: se vestían de pordioseros para ver cómo trasladaban a las chicas de los cabarets.
—Al estar una mujer como presidente, ¿creés que puede tener un mayor protagonismo la lucha contra la trata?
—Estuve presente en la asunción de Cristina porque me invitaron. Nunca me embanderé políticamente. Claro que me podés decir que fui candidata de Carrió... pero eso fue una casualidad, que es largo de explicar. Estuve presente en la asunción para ir por todos los temas de género.
—¿Y tuvieron algún curso?
—Creo que también depende de nosotras, de la sociedad civil. Estoy cansada de vivir en un país que pone todo el protagonismo en la dirigencia.
T-A: Pero... tenemos que tener una interlocución. El 8 de marzo le enviamos una carta a la Presidenta diciendo que nos alegrábamos de tener una mujer en ese lugar y pidiéndole su posición respecto a una cantidad de temas. Tendría que haber contestado, pero no lo hizo.
C: Nosotros tuvimos una experiencia fea. En febrero pedimos una audiencia para ir con las mamás de víctimas de trata. Una reunión que estaba casi concedida. Y unos días antes, (la Presidenta) se enteró que no iba a ir Estela de Carlotto y la canceló.
—Para difundir la problemática como directivas de ONG, ¿les preocupa que el programa no tenga tanto rating ?
T-A: No es que no haya interesado tanto, sino que la gente no tolera el tema.
S: Es como si no se quisiera ver, es algo que cuesta.
—¿Es complicado contar una historia dramática cuando en el canal de la competencia hay un baile?
S: Hay gente que tiene derecho a entretenerse después de laburar 12 horas por día. Y de golpe hay otra que quiere interiorizarse. Son las leyes del mercado.
—¿El rating te preocupa?
S: Sí, por supuesto, porque de eso depende que la novela continúe. Por suerte, Telefe está muy comprometido con que el programa continúe. A muchos del elenco nos llama la atención que haya un ensañamiento con la novela en cierto sector del periodismo. Por eso, estábamos pensando en organizar una conferencia de prensa. Lo que pasa es que no queremos que nos digan que nos estamos victimizando. No es que Vidas... tiene 9 puntos de rating. Hemos resistido el estreno de Tinelli con 12.9. Me duele ver cómo le pegan a Facundo. Hay una crítica maleducada. Periodistas que dicen que Arana no les gusta. Hay una cosa de que no nos ve nadie, pero no es verdad. Hay que darle un tiempo, me parece que es un tema duro.
C: Antes de que empezara Vidas... apareció en nuestra red una persona que nos pidió que la fundación formara parte del sueño de un programa de TV. Nos dijo que no era para competir con la novela sino para mostrar casos reales.
No hay estadísticas sobre la trata
“El objetivo de la fundación es luchar contra toda forma de discriminación hacia la mujer. Y muy especialmente, contra la violencia de género, cuya forma más terrible es la trata”, señala Monique Thiteux-Altschul, sobre la ONG Mujeres en Igualdad (www.mujeresenigualdad.org.ar), que dirige. Su colega, Viviana Caminos, explica la función de Generar (www.generar.unlugar.com): “Asistimos a víctimas de violencia contra el género y les damos asistencia psicológica, social y laboral. En cuanto a la trata, hacemos prevención”.
—¿Qué cantidad de mujeres sufren este vejamen?
C: En la Argentina, todavía no hay estadísticas. Hay una información de la Organización Internacional de las Migraciones que dice que hay 500 chicas que desaparecieron en 2006. Pero es un dato falso. Lo que pasa es que muchos padres no saben que el caso de sus hijas pertenece al delito de trata. Es un tema que no es visible. Vidas robadas contribuye a visibilizarlo. Muchas madres me dicen que por ver la novela se dieron cuenta de que sus hijas son víctimas de la trata.
—¿Fueron amenazas ?
T-A: Cuando comenzamos a trabajar con el tema, me llegaban mails que se abrían solos y mostraban escenas pornográficas. Llamé a la policía y me cambiaron el IP de la computadora.
C: No sé si nuestros teléfonos no están pinchados.
Domingo 04 de Mayo de 2008
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0257/articulo.php?art=7150&ed=0257#sigue
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