"El prisionero de la Segunda Avenida"

Historia en Nueva York

28.01.2001

En los ensayos de El prisionero de la Segunda Avenida, la jefa del equipo es Norma Aleandro, sobre quien recayó la tarea de la dirección. Ella es muy exigente: no quiere fotos, no quiere extraños dando vueltas por el teatro. Informal, con el pelo atado, da órdenes mientras fuma Marlboro ligth. Nunca antes había trabajado con Soledad Silveyra ni con Carlos Calvo. Y jura que "hacen un trabajo maravilloso". La obra de Neil Simon cuenta la historia de un matrimonio que fracasa económicamente, en Nueva York, a finales de los años 60. Calvo es Alex, un hombre que tuvo un problema con su trabajo y eso le trajo consecuencias en su salud. Solita es Any, su mujer, su sostén. En el elenco también están Alicia Aller, Adela Gleijer, Pochi Ducasse y carlos Roffé. La producción es de Ernesto Medela.

Para llevar adelante su papel, Calvo —que ya está avanzadísimo en la recuperación de su motricidad— incorporará sus problemas a la ficción. "Cada vez son menores las dificultades que tiene —cuenta Aleandro—. Va a gran velocidad recuperando toda su movilidad. Hubo que hacer mínimos cambios en el texto para incorporar esto porque ya el personaje viene con una serie de problemas que podían ser similares. Entonces lo aprovechamos. Y el coraje que tuvo Carlos para hacerlo ayuda mucho."

Igual que Solita, Norma Aleandro postergó otros proyectos para sumarse a este. Ella tenía planeado hacer una temporada en Punta del Este con su espectáculo Norma ríe. Pero cambió de opinión. "Calvo y Solita son actores muy dúctiles, incansables. Ponen realmente todo al servicio del espectáculo y eso es lo importante. Si yo no digo paremos el ensayo, podrían seguir seis horas más. En ese sentido hay una entrega absoluta al trabajo y además está el talento".

Al encarar El prisionero de la Segunda Avenida, la directora decidió, aunque se trate de una comedia, que tomaría los personajes como si fuera un drama. "No se trabaja la superficie de la comicidad sino que se trabaja en profundidad la situación y de esa situación surge la risa. Pero no buscamos la risa desde el humor, sino desde las relaciones y los caracteres."

http://www.clarin.com/diario/2001/01/28/c-00904.htm

El prisionero de la Segunda Avenida

01.02.01

Dos excelentes actores para el efectivo Neil Simon

La neurosis urbana no tiene fronteras

Soledad Silveyra y Carlos Andrés Calvo logran un exquisito complemento escénico, se apoyan uno en el otro a la hora de "rematar" una situación y ponen a prueba su oficio de buenos comediantes.

Ficha técnica: "El prisionero de la Segunda Avenida", de Neil Simon. Dirección: Norma Aleandro. Diseño sonoro: Edgardo Rudnitzsky. Actores: Soledad Silveyra, Carlos Andrés Calvo, Alicia Aller, Adela Gleijer, Carlos Roffe y Pochi Ducasse. Lola Membrives (Corrientes 1280).

EL ESPECTACULO

Más comprometida que "Descalzos en el parque" (1963), "Extraña pareja" (1965) y "El último de los amantes ardientes", "El prisionero de la Segunda Avenida" escrita en 1972, es la pieza en la que el norteamericano Neil Simon, expone con mayor soltura la angustia, a la que conduce esa acentuada neurosis que puede observarse en la mayoría de los miembros de la clase media que viven en las grandes ciudades. Nacido en 1927, cuando Simon escribió "El prisionero..." dice haberse sentido como Alex, atrapado en una gran metrópoli, con sus sonidos ensordecedores, sus olores a basura, las sirenas que no dejan de sonar y las huelgas y robos que se suceden en un medio en el que la competencia y el individualismo, prueban sus fauces en el desprevenido hombre o mujer de esa época.

RESONANCIA INSOSPECHADA

Lo llamativo de "El prisionero..." a casi treinta años de su estreno en los Estados Unidos, es la resonancia insospechada que para los porteñosadquiere hoy. Los problemas de Alex y Any, son casi los mismos que los de cualquier pareja local. El vive "estresado", nervioso, dedica una gran cantidad de horas a su trabajo, teme que lo despidan de la empresa en la que se desempeñó más de veinte años. Ella consigue emplearse como secretaria y al poco tiempo le ocurre lo mismo, a eso hay que sumar el agotamiento que produce vivir en departamentos con paredes que parecen de cartón y contar con vecinos cuyos chicos gritan, o oyen música hasta altas horas de la noche. El ritmo de la pieza produce cierto pánico y los personajes parecen encarcelados, se les hace difícil mantener la calma, con escasas posibilidades de modificar el medio en que viven.

La dirección de Norma Aleandro permitió el amplio lucimiento de la pareja Silveyra-Calvo, y supo capitalizar para bien del actor, sus actuales dificultades de movimiento. Dividida en tres actos, en el primero la obra permite al espectador observar el entorno en el que vive la pareja cerca de la Quinta Avenida, de Nueva York. El segundo desemboca en las dudas de los hermanos de él a la hora de querer ayudarlo en su proceso de curación. Y el último los muestra a los dos nuevamente dispuestos a luchar por su supervivencia. Alex que está casi curado siente que sólo el amor que siente por Any y ella por él, les permitirá sobrevivir a tantas dificultades.

EXPLORACION DE LO COTIDIANO

El autor explota a la perfección esas situaciones que se sostienen a partir de los más triviales problemas cotidianos y esos mismos contenidos hacen que se produzca una clara identificación con ese espectador de clase media que consume las obras de Simon. "El prisionero..." es una pieza entretenida, con algo de absurdo y un humor por momentos hilarante. Aleandro supo explorar estos contenidos con sobriedad, se apoyó en una banda sonora que ilustró el vértigo de Nueva York y dejó librado al oficio de dos "veteranos" la efectividad final de la obra.

Soledad Silveyra y Carlos Andrés Calvo logran un exquisito complemento escénico, se apoyan uno en el otro a la hora de "rematar" una situación y ponen a prueba su oficio de buenos comediantes. Lo mismo ocurre con las eficaces y casi grotescas actuaciones de Adela Gleijer y Alicia Aller. Un vestuario que remite a los años 60 para ellas y más actual para ellos, unidos a un decorado, típico estereotipo norteamericano, hacen de la pieza un entretenimiento válido. Juan Carlos Fontana70http://www.laprensa.com.ar/secciones/nota.asp?ed=174&tp=12&no=5980

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